sábado, 26 de diciembre de 2015

tiempos difíciles

Y de repente nos atacó un virus que nos anestesió la mente, bueno, no a todos, pero de un momento a otro, todo se volvió amarillo. Un amarillo fuerte, agresivo, desmantelador, arrogante, sin escrúpulos, sin corazón. El amarillo tomó nuestra bandera y la hizo añicos, nuestras aulas, nuestros útiles, y con su vara amarilla también, acalló a quienes pretendían defendernos. El amarillo nos poseyó, sometiéndonos a los más crueles vejámenes, y lo sabíamos, y no lo quisimos creer, y sufrimos, lloramos, intentamos levantar la cabeza pero la vara nos volvió a pegar, así con la cabeza agacha pensamos una y otra vez, cómo fue que de una vez, dejamos escapar nuestra dignidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario